internacional

Desaparecidos más de 600 por incendio: En California.

Hasta el momento van 63 muertos.

 

CALIFORNIA, E.U.

 

Al menos 63 personas perdieron la vida en un fuego en el Norte de California y las autoridades dijeron que tienen una lista con 631 desaparecidos en el incendio forestal más grave del país en el último siglo.

Entre la abultada lista podría haber nombres de personas que huyeron de las llamas y desconocen que fueron reportadas como desaparecidas, explicó el jefe de la policía del condado de Butte, Kory Honea. La lista se hará pública para que los afectados puedan comprobar si están en ella y comunicar a las autoridades que sobrevivieron.

"El caos con el que estábamos lidiando aquí era extraordinario”, dijo Honea sobre las horas posteriores al trágico incendio de la semana pasada. “Ahora estamos intentando retroceder y asegurarnos de que estamos contando a todo el mundo”.

Unas 52,000 personas están realojadas en refugios, en casas de familiares y amigos, en moteles e incluso en un estacionamiento de Walmart y en un campo adyacente en Chico, a una docena de kilómetros de las cenizas.

En el vasto refugio levantado en el estacionamiento, los evacuados se preguntan si sus casas seguirán en pie, si sus vecinos han sobrevivido y a dónde irán cuando este lugar cierre en cuestión de días.

"Hace frío y da miedo”, dijo Lilly Batres, de 13 años y una de las pocas menores del lugar. Batres huyó con su familia de la localidad de Magalia y no sabe si su casa resistió al paso de las llamas. "Siento que la gente va a entrar en nuestra tienda”, añadió.

El incendio en el Norte de California arrasó la ciudad de Paradise. Los investigadores sacaron cadáveres de viviendas y autos calcinados pero, en muchos casos, las víctimas podrían haber quedado reducidas a cenizas y fragmentos de hueso. El último reporte oficial habla de 63 fallecidos y 9,800 viviendas destruidas.

 

Desastre:  9,800 viviendas destruidas a causa de los incendios

internacional

“El Chapo” fue escoltado por la policía en su fuga: Zambada.

NUEVA YORK, E.U.

 

Cuando el notorio narcotraficante Joaquín “El Chapo” Guzmán era el prófugo más buscado en México, tras fugarse de la cárcel en 2001, se sorprendió al ver una motocicleta de la policía colocarse frente al automóvil que lo llevaba en los alrededores de la Ciudad de México.

Su lugarteniente Jesús Zambada, quien iba al volante y era leal al capo, le dijo que no había nada que temer: tanto la motocicleta, como una patrulla de la policía que luego se colocó atrás, estaban allí para escoltarlo, no para capturarlo.

La notoriedad de Guzmán y la corrupción pública que venía con ella fueron descritas el jueves de forma despreocupada y en ocasiones con detalles casi cinematográficos por Zambada, quien luego desertó del cártel, en el juicio que se le sigue a “El Chapo” en Estados Unidos por tráfico de drogas. Entrará en receso y se reanudará el lunes con más testimonios de Zambada.

En su segundo día de declaraciones en un Tribunal Federal de Brooklyn, Zambada describió el historial de ambición, artimañas y violencia del cártel de Sinaloa a medida que construía un imperio de tráfico de cocaína que ganó miles de millones de dólares al inundar el mercado en las ciudades grandes de Estados Unidos.

En las guerras territoriales que se desataron entre las organizaciones rivales con sicarios armados siempre hubo muchos muertos, dijo Zambada, y luego admitió que estuvo involucrado en tres conspiraciones de asesinatos. También sobrevivió a un tiroteo en una calle de la Ciudad de México que lo dejó con una herida: una bala le pasó rozando por el lado derecho de la cabeza.

Zambada, de 57 años, que ha estado custodiado por la policía desde 2008 y encarcelado en Estados Unidos, es el primero de varias personas que están cooperando con las autoridades estadounidenses y que están testificando contra Guzmán con la esperanza de obtener una sentencia menos dura.

La defensa alega que tales acuerdos con las autoridades son un incentivo para exagerar el papel de Guzmán, quien se declaró inocente luego de ser extraditado a Estados Unidos el año pasado.

Gran parte del testimonio de Zambada se enfocó en los sobornos, una de sus principales responsabilidades como el lugarteniente de más rango para los jefes del cártel: su hermano mayor, Ismael “El Mayo” Zambada, y el propio Guzmán.

Ubicado en la Ciudad de México, donde supervisaba toneladas de cocaína escondidas en un almacén, Jesús Zambada afirmó que compró a la Policía Local, Federal, a fiscales, a las autoridades aeroportuarias y a las de la ciudad a un costo de unos 300,000 dólares al mes a cambio de información y de protecciones que mantuvieron la operación de tráfico de drogas funcionando sin problemas.