David Medina olvidó a los abuelos

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Por: RedacciónFecha: 08/28/2025 09:42 A.M.
El Alcalde los relega a apoyitos de despensa y eventos de convivencia...

En Ciudad Valles envejecer es casi una sentencia de abandono, y el culpable directo tiene nombre: David Armando Medina Salazar, y es que el Alcalde presentó con bombo y platillo en febrero de este año su Plan Municipal de Desarrollo 2024-2027, pero detrás de las páginas repletas de promesas bonitas, los adultos mayores aparecen como un estorbo incómodo, relegados a apoyitos de despensa y eventos de convivencia, mientras sus verdaderas necesidades siguen ignoradas.

El documento oficial reconoce que los abuelos vallenses viven enfermos, con carencias y en el abandono, pero no destina ni un solo proyecto serio para cambiar su realidad.

No hay casas de día, no hay centros geriátricos, no hay médicos especializados ni presupuestos claros, lo único que hay son discursos vacíos y la eterna excusa de que "se coordinarán con otras instituciones".

En pocas palabras, Medina Salazar se lava las manos y deja a la tercera edad al garete.

Los resultados de la consulta ciudadana fueron contundentes: los adultos mayores figuran entre los sectores que más demandan apoyo social, pero al Alcalde poco le importó, prefirió llenar su plan con generalidades y promesas recicladas que no garantizan absolutamente nada.

Mientras tanto, cientos de ancianos sobreviven en la miseria, enfermos y sin respaldo del Municipio que debería protegerlos.

Lo más indignante es el contraste: David Medina presume inclusión social y presume trabajar por los más vulnerables, pero cuando se revisa el papel se descubre la verdad: su gobierno no tiene ni estrategia ni corazón para atender a quienes dieron su vida al trabajo y al progreso de Ciudad Valles. Ni siquiera hubo imaginación para plantear proyectos innovadores como telemedicina, programas de empleo para adultos mayores o adecuaciones urbanas que hagan la ciudad más accesible.

Con Medina Salazar, la vejez en Valles se convierte en un castigo, sus políticas públicas se reducen a migajas, a fotos con abuelitos y a promesas que no trascienden.

La falta de acciones concretas es un insulto a quienes construyeron esta ciudad con años de esfuerzo.